martes, 15 de diciembre de 2015

NUEVA GUIA PARA EL USO DE LOS FARMACOS EN EL TRATAMIENTO DE LA MENOPAUSIA

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Los médicos que tratan los síntomas vasomotores y urogenitales de la menopausia deben reconsiderar la terapia con estrógenos para las mujeres sanas con síntomas de moderados a severos y no hay contraindicaciones para la terapia hormonal, según una nueva guía de práctica clínica emitida por la Sociedad de Endocrinología de los EEUU.

La guía, desarrollada por un panel internacional, está diseñado para ser un documento exhaustivo que hace hincapié en las recomendaciones clínicas individualizadas y por lo general toma un enfoque conservador para el equilibrio de riesgos y beneficios. Tenemos que ser muy conscientes de los problemas personales de salud de nuestro paciente, mediante terapia individualizada.

Para las mujeres menores de 60 años de edad o menos de 10 años de menopausia con síntomas vasomotores molestos (VMS) y que no tienen contraindicaciones, la guía sugiere la terapia de estrógeno inicialmente, complementado con un progestágeno para aquellas mujeres que tienen útero (J Clin Endocrinol Metab . 2015).

La menopausia es un portal para la segunda mitad de la vida, por lo que los médicos deben atender la salud ósea, dejar de fumar, consumo de alcohol y los riesgos cardiovasculares y la detección del cáncer. La guía hace recomendaciones específicas para adaptar el tratamiento en función del riesgo. Por ejemplo, las mujeres en riesgo intermedio o alto de cáncer de mama deben ser dirigidas hacia las terapias no hormonales.

Las que están en riesgo moderado de enfermedad cardiovascular puede considerar el estradiol transdérmico, mientras que las terapias no hormonales se recomiendan para el grupo de riesgo alto de ECV.Los síntomas genitourinarios de la menopausia (GSM) pueden incluir no sólo la atrofia vulvovaginal sino también la frecuencia urinaria y las infecciones recurrentes del tracto urinario por lo que la guíal utiliza una terminología más amplia para abordar el efecto del estrógeno en ambos sistemas de órganos.

Una prueba inicial de cremas hidratantes vaginales, utilizadas por lo menos dos veces por semana, complementada con lubricantes según sea necesario antes de la actividad sexual, debe ser el tratamiento de primera línea para GSM. Para las mujeres con síntomas persistentes y sin antecedentes de cánceres dependientes de estrógenos, la terapia con estrógenos vaginales en dosis bajas es el siguiente paso lógico y no requiere acompañar el tratamiento con progestágenos, de acuerdo con la guía.

Para las mujeres con GSM sintomática que han tenido cáncer de mama o de endometrio cuyos síntomas no son tratados de manera suficiente por los métodos no hormonales, dosis bajas de estrógeno vaginal son una consideración. Esta opción debe ser contemplada con un enfoque de toma de decisiones compartida que implica al oncólogo.

Estrógenos conjugados equinos más bazedoxifeno, un modulador selectivo del receptor estrogénico puede tratar VMS y proporcionar protección contra la pérdida ósea. Ospemifeno se puede considerar en mujeres con dispareunia significativa y sin contraindicaciones, que incluyen un historial de cáncer de mama.

En conclusión, la guía exige un riguroso estudio en curso de los agentes óptimos y de la dosificación para el mejor tratamiento de los síntomas, y compaginar mejor el alivio de los síntomas con la prevención de enfermedades crónicas.

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