La inclusión en la cartera de servicios del sistema nacional de salud de la determinación de TSH durante el embarazo es coste efectiva. El hipotiroidismo en la embarazada tiene importantes consecuencias para la madre y para el niño. Se calcula que se presenta en el 2,4% de las mujeres embarazadas. Los valores normales de hormona TSH en la embarazada son diferentes al del resto de la población. No es infrecuente que sea el ginecólogo, con sus controles sobre mujeres sanas, el que descubra esta condición en mujeres aún asintomáticas, evitando así daños importantes para su salud si se decubre más tarde.
Desde el momento en que una mujer se plantea ser madre, si hay déficit de hormonas tiroideas, esto puede influir en la consecución del embarazo, ya que influye en la ovulación, alterándola. Asimismo, el hipotiroidismo en el embarazo aumenta la probabilidad de aborto, crecimiento intrauterino restringido, estados hipertensivos, parto prematuro y desprendimiento de placenta, así como una mayor tasa de cesáreas. Por otro lado, una vez que se da a luz se asocia a bajo peso y a un menor desarrollo psiconeurológico con posible impacto en el coeficiente intelectual.
La sintomatología del hipotiroidismo contempla una serie de síntomas muy difusos (cansancio crónico, debilidad, piel seca, intolerancia al frío, caída de pelo, estreñimiento o aumento de peso) que incluso pueden atribuirse al propio embarazo, por lo que es difícil de detectar en una exploración clínica.
Por esta razón, el Grupo de Déficit de Yodo y Disfunción tiroidea de la SEEN, está elaborando un documento en vías de publicación en el que la propuesta es hacer una determinación habitual de la función tiroidea de la mujer gestante, ya que se trata de una alteración muy prevalente, fácil de diagnosticar, sencilla y económica de tratar. Si hiciésemos analítica sólo en las mujeres que cumplen criterios de screening, se dejaría sin diagnosticar el 30 por ciento de las mujeres con este trastorno. Más de 2.000 mujeres podrían pasar desapercibidas en el diagnóstico, por lo que asegura que lo mejor sería realizar una determinación de TSH habitual a todas las mujeres embarazadas en su primera visita al médico.
No existe evidencia o consenso europeo para establecer un screening universal, pero podría ser válida, la decisión de la inclusión en la cartera de servicios públicos de la determinación de TSH de forma regular al principio del embarazo o si es posible cuando se va a planificar. Matizó que corresponde al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud tomar esta decisión. Cuando la síntesis de hormonas tiroideas por parte del tiroides sea insuficiente, debe suplementarse ésta de forma exógena mediante la administración de levotiroxina.
Es muy importante entender que los valores normales de TSH en la embarazada son diferentes a los del resto de la población, ya que la madre aporta las necesidades de hormona tiroidea que el feto necesita durante el desarrollo. De este modo, la SEEN señala que los valores de TSH recomendados durante el embarazo son:
• Primer trimestre, menores a 2,5m UI/L
• Segundo trimestre, menores a 3,0 mUI/L.
Mientras que en la población hay más consciencia de que hay que tener en cuenta los niveles de ácido fólico, hacia los niveles de yodo no hay esa sensibilidad. Con alimentación no se puede suplir el déficit de yodo en las mujeres embarazadas, por lo que es necesario acudir a la suplementación. En caso de ser necesario, se recomienda tomar yodo durante todo el embarazo y ácido fólico hasta la semana 12.
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