miércoles, 1 de julio de 2015

EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD AUMENTAN EL RIESGO DE CANCER DE OVARIO.


El cáncer de ovario ocupa el séptimo lugar por su frecuencia y representa el 3,6% de todos los diagnósticos de cáncer en la mujer. Su diagnóstico a menudo se realiza en fases avanzadas por sus pocos síntomas en las fases iniciales. La frecuencia de este cáncer varía por países y está aumentando en los países desarrollados. En Japón la mortalidad por este tumor se ha multiplicado por cuatro.

En la actualidad no hay método de cribado (screening) eficaz y para reducir el problema hay que actuar sobre los factores modificables. Durante muchos años se pensó que la obesidad no tenía influencia sobre el riesgo de cáncer de ovario. Algunos resultados de hace años sugerían una asociación entre el elevado índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de cáncer de ovario en las mujeres con menstruación, en cambio la obesidad no parecía modificar el riesgo en las mujeres menopáusicas. Sin embargo, nuevos resultados de un meta-análisis indican que el riesgo relativo de cáncer de ovario aumenta un 7% por cada incremento de 5 unidades del IMC, siendo los valores significativos cuando el valor supera los 28,8 kg/m2. Además, cada incremento de 5 kg de peso corporal aumenta 3% el riesgo de cáncer y cada incremento de 10 cm en el perímetro de la cintura aumenta 6% el riesgo de cáncer de ovario.

El aumento de masa grasa influye sobre el riesgo de cáncer de ovario a través de varios mecanismos, incluyendo aumento en los niveles de estrógenos y reduciendo los niveles de la proteína que transporta en la sangre a dichas hormonas (SHBG) que, indirectamente, aumenta la fracción hormonal libre. Es decir, a mayor masa adiposa mayor cantidad de estrógenos libres estimulando el desarrollo del cáncer. El tejido adiposo proporciona un microambiente que favorece las alteraciones hormonales y la inflamación que estimula la transformación de los oncogenes relacionados con el origen del cáncer de ovario. La infiltración por macrófagos puede producir, además, citoquinas que estimulan la producción de otras citoquinas y factores angiogénicos que promueven la colonización y neovascularización tumoral.

La reacción inflamatoria como favorecedora del cáncer de ovario encaja perfectamente con los beneficios anti-inflamatorios de la aspirina para reducir el riesgo de cáncer de ovario, mientras que otros analgésicos sin propiedades antiinflamatorios carecen de dicho efecto protector.

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