Un artículo publicado en la revista European Neuropsychopharmacology indica que el estado emocional de la madre podría tener un impacto en la salud futura del bebé. De hecho, durante la investigación se identificaron cambios epigenéticos en genes relacionados con la regulación del cortisol. Ante esta situación, especialistas ponen el foco en la importancia de atender la salud mental de las madres desde las primeras etapas del embarazo.
El estrés materno podría dejar huellas epigenéticas en genes de la placenta asociados al cortisol -una hormona necesaria para el desarrollo fetal-, y esto afectaría al desarrollo del bebé desde etapas muy tempranas. La nueva investigación sugiere que el bienestar emocional de la madre durante el embarazo no solo es importante para ella, sino que también podría influir en la salud futura del bebé.
La placenta es un órgano fundamental durante el embarazo, ya que no solo proporciona oxígeno y nutrientes al feto, sino que también responde a factores como el estrés materno y ayuda al feto a adaptarse a su entorno. Sin embargo, todavía han sido poco explorados los mecanismos a través de los cuales la placenta se ajusta a estos factores estresores y cómo influye en el desarrollo fetal. El equipo de investigación observó que el estrés materno podría dejar marcas epigenéticas en ciertos genes placentarios. En concreto, estas marcas no modifican la estructura genética, pero sí alteran su funcionamiento. En el marco del estudio, se identificaron cambios epigenéticos en genes relacionados con la regulación del cortisol, una hormona esencial en la respuesta del cuerpo al estrés.
Apoyo a las mujeres desde las primeras fases del embarazo. En este estudio piloto, financiado por un proyecto Intramural del CIBERSAM, participaron 45 mujeres embarazadas primerizas y sanas. Durante el embarazo se midieron sus niveles de cortisol y síntomas depresivos y, tras el parto, se analizaron las placentas. A las siete semanas, se evaluó el neurodesarrollo de los bebés mediante un test especializado (NBAS de Brazelton).
El equipo de investigación usó una técnica avanzada de secuenciación que permite observar cambios epigenéticos en amplias áreas del ADN y, así, obtener una visión muy detallada de la respuesta de la placenta al estrés materno. Este método identificó modificaciones en genes clave de la regulación del cortisol, como por ejemplo los genes HSD11B2, NR3C1 y FKBP5. Los resultados sugieren que el estrés materno -especialmente en los primeros meses del embarazo- puede provocar alteraciones en estos genes, lo que podría afectar el desarrollo fetal y la salud futura del bebé.
Este estudio refuerza la importancia de atender la salud mental de las madres ya desde el principio del embarazo, puesto que el estrés podría dejar una huella biológica en el desarrollo del bebé a través de mecanismos epigenéticos que apenas estamos empezando a comprender.
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