En todos los casos en los que los síntomas de la menopausia tengan una intensidad que afecte a la calidad de vida de la paciente se debe realizar un tratamiento hormonal sustitutivo. La Terapia Hormonal Sustitutiva es una buena estrategia terapéutica asociada a otras medidas para prevenir la tendencia hacia la osteoporosis que se produce en esta etapa de la vida de la mujer. Lo más importate a la hora de establecer o no una terapia sustitutiva es la individualización de cada caso concreto y consensuar la decisión del tratamiento con la paciente.
En un primer momento de la Historia, para evitar los signos y síntomas del síndrome climatérico se establece un tratamiento a base de estrógenos, que tiene como resultado una gran elevación de los casos de adenocarcinoma de endometrio a lo largo de los años 50. Es por esta circunstancia que posteriormente se establece un segundo escalón de tratamiento con combinación de estrógenos y gestagenos, para evitar el efecto pernicioso de los estrógenos sobre el útero. En esta época se publican varios estudios (WHI, millón de mujeres, estudio de las enfermeras) que establecen los riesgos de la terapia hormonal, entre los más importantes el aumento de riesgo relativo de padecer cáncer de mama y el riesgo tromboembolico.
Y es el momento de la proliferación del tratamiento fitoterapico (múltiples laboratorios farmacéuticos lanzan sus productos). Con el paso de los años dicho tratamiento ha demostrado su ausencia de efectos secundarios graves, pero tambien su ineficacia para el tratamiento de los síntomas moderados a graves de la menopausia. Por tanto estábamos en una situación de vacío de tratamiento, aunque los ginecólogos lo demandaban, ya que aunque entidades de reconocido prestigio como es la SEGO, en su documento de consenso sobre terapia hormonal en la menopausia indica que este es un tratamiento seguro siempre que no se superen los 5 años de tratamiento, las mujeres siguen manteniendo cierto estado de rechazo para la terapia.
De este modo se iban a obtener efectos beneficiosos sobre los síntomas y signos de la menopausia debido a la administración de estrógenos (estrógenos conjugados equinos) y evitaríamos el principal efecto indeseable sobre el útero (cáncer de endometrio) de los mismos al asociar un modulador selectivo de la respuesta estrogénico (bazedoxifeno).
Con respecto al riesgo de padecer cáncer de mama aunque los datos globales sugieren un ligero aumento del riesgo asociado al uso de estrógenos el estudio WHI no demostró un aumento del riesgo en mujeres histerectomizadas que realizaron tratamiento solo con estrógenos. En caso de existir un mínimo aumento del riesgo este seria menor que el de las usuarias de estrógenos asociados a gestagenos.
Con respecto al riesgo de TEV (tromboembolismo venoso) es cierto que ambos componentes asocian un incremento del riesgo de padecerlo sobre todo durante el primer año de tratamiento, motivo por el cual no es un tratamiento adecuado para aquellas pacientes con antecedentes personales de TEV o datos de riesgo de padecerlo.
Como conclusión, la TRH es un tratamiento que alivia los síntomas del déficit estrogenico de la menopausia, que no afecta a la densidad mamaria, y con efecto positivo sobre la densidad mineral ósea.
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