lunes, 26 de septiembre de 2016

LASER PARA EL TRATAMIENTO DE LA ATROFIA VULVOVAGINAL


Con la llegada de la menopausia u otras problemáticas la salud vulvovaginal puede verse afectada. En este artículo descubrimos la nueva tecnológía ‘MonaLisa Touch’, de Cynosure, que ayuda a tratar “eficazmente” la atrofia vulvovaginal, la hiperlaxitud vaginal, distrofias vulvares, cicatrices postparto, así como la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Las mujeres candidatas a utilizar este tratamiento, que por ahora sólo está disponible en la sanidad privada, son aquellas postmenopáusicas que sufren cambios en su salud vaginal, pacientes que no pueden utilizar estrógenos, premenopáusicas a las que les han extirpado los ovarios, mujeres que han padecido cáncer de pecho y todas aquellas que, en edad fértil, sufren alguna disfunción.

En este sentido, la atrofia vulvovaginal es una patología que sufre el 50 por ciento de las mujeres menopáusicas y que sólo el 10 por ciento consulta a su ginecólogo, a pesar de que van empeorando con el tiempo y suelen padecer picor, ardor, irritación, sequedad, dolor en las relaciones sexuales, incontinencia urinaria, molestias al orinar o hiperlaxitud vaginal.

Ante ello, el láser de Cynosure consigue restituir las condiciones óptimas de la piel vulvar y mucosa vaginal y devuelve la vitalidad a los tejidos, recuperando su tensión y capacidad de secreción. Consigue el mismo efecto de los estrógenos en la calidad de la vulva y la vagina, y además, tienen las mismas ventajas que un bisturí frío, por lo que no produce lesiones tisulares alrededor.

Actúa directamente sobre las mucosas. Se trata de un láser de CO2 fraccional, en sinergia con un sistema robotizado de escáner, que garantizar una eficaz y homogénea aplicación sobre la zona vulvovaginal. Asimismo, sus diferentes piezas de mano permiten una rápida y suave ablación superficial del tejido epitelial atrofiado y, al mismo tiempo, un efecto térmico, mínimo y localizado, para una contracción inmediata de las paredes vaginales, estimulando así la síntesis de nuevo colágeno y regeneración tisular.

Y es que el láser actúa directamente sobre la mucosa, estimulando la activación metabólica de los fibroblastos y la biosíntesis del colágeno. Así, al rejuvenecerse, la vagina recupera los componentes extramatriciales y se hidrata, mientras que los tejidos conectivo y epitelial recobran la tonicidad, elasticidad y firmeza. El pH también disminuye y vuelve a activarse la barrera ácida contra los organismos patógenos, de forma que la mucosa se regenera y se recuperan las funciones fisiológicas perdidas con el paso del tiempo.

El tratamiento, que se realiza de forma ambulatoria, consta de tres sesiones, repartidas en tres meses, con una duración de 15 minutos, y, tal y como ha asegurado el experto, su eficacia se puede percibir desde la primera aplicación. Ahora bien, si la paciente sigue las recomendaciones del médico puede no volver a necesitar una sesión, si bien aquellas que no lo cumplen pueden volver a sufrir atrofia y, por ende, a requerir el láser.

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