viernes, 15 de junio de 2012

¿CUANDO COMIENZAN LOS MOVIMIENTOS FETALES?

En gestantes primerizas, se puede tardar hasta las 20 o 22 semanas en percibir los primeros movimientos fetales. Las madres que ya han tenido hijos pueden empezar a notarlo un mes antes, a las 16 o 17 semanas, pero no siempre. Algunas mujeres que están de tres meses, confunden con movimientos del feto lo que no son sino fasciculaciones musculares, contracturas o peristaltismo digestivo. Un feto de esa edad es demasiado pequeño para hacerse sentir, así que no sirve de nada agobiarse hasta bien entrado el segundo trimestre.
Después de la primera patada, la cosa irá progresivamente en aumento. Entre las 24 y 28 semanas, la actividad es incesante, porque la relación entre el tamaño del feto y la cantidad de líquido, le permitirá moverse con bastante intensidad, extender los brazos, dar patadas y cambiar de postura con bastante frecuencia. A partir de las 30 o 32 semanas ( todas estas cifras son muy relativas y cambian mucho en función de las condiciones de la madre y del tamaño del feto), podemos empezar a notar un discreto descenso en la frecuencia y en la fuerza de los movimientos ya que el feto adopta una posición bastante fija y su tamaño hace que no se mueva con tanta facilidad. Ello no impide que tenga algunos momentos del día en los que esté muy activo. También son frecuentes los accesos de hipo, dada la inmadurez del sistema respiratorio.
No todos los bebés se mueven igual. Los hay que son más tranquilos, y eso no es un problema siempre que tenga unos patrones de comportamiento regulares. Lo preocupante sería que un niño que no para de moverse, de repente un día no se mueva nada o apenas lo haga en todo el día.
En caso de dudas, lo correcto sería adoptar una actitud de reposo, en habitación sola y en silencio, estirándose en un sofá o en la cama y llevarse las manos a la barriga, moviendo un poco el útero para estimular al bebé y concentrándose en notar los movimientos. Si esto no es suficiente, se puede ingerir un zumo, o tomar alguna pieza de fruta para provocar un aumento de la glucosa que contribuya a animar la actividad fetal.
Si un niño no se mueve, si han pasado más horas de las normales sin percibir su presencia como lo hace de manera habitual, no hay excusa para no ir a visitarse inmediatamente. Sería imperdonable encontrarse en una situación dramática por haber esperado tres días en casa hasta decidirse a hacer algo. La percepción de los movimientos fetales proporciona a la madre tranquilidad y es además una vía de comunicación de los padres con su hijo no nacido. Pero no debe ser nunca una fuente de ansiedad. Se ha de huir de los contajes matemáticos de los movimientos como si de una competición se tratase, salvo por prescripción facultativa. 

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