domingo, 17 de junio de 2012

DIFERENCIAS ENTRE DONANTE Y MADRE EN EL PROCESO REPRODUCTIVO

Una de las dudas más frecuentes y angustiantes, cuando una pareja decide recurrir a técnicas de reproducción asistida y donación de óvulos, es si reconocerán a ese bebé como propio, sabiendo que genéticamente tiene otro origen. Realmente, esto es parte del duelo que previamente hará esta futura mamá: el duelo de la imposibilidad de concebir un hijo con células propias. Los pensamientos negativos son muchos: ¿Lo voy a sentir como propio? ¿Lo voy a querer igual? ¿Me querrá igual? ¿Hará diferencias entre el padre y yo?
Un óvulo da inicio a la vida. Pero ¿no es la presencia de la madre la que mantiene esa vida para siempre?  Casi todo esto tiene que ver con la capacidad de aceptar, de comprender, de descubrir y de abrirse a otras alternativas. Cuando la futura mamá puede aceptar la pérdida de la capacidad de tener un hijo con óvulos propios, y acepta óvulos  donados, también empieza a aceptar que el arte de la maternidad no depende solamente de la materia prima con la que “se hace al bebé”. Es muchísimo más que eso. Si sólo vemos en el futuro hijo, el óvulo que no podemos generar, nunca podremos focalizar todo lo que sí le podemos brindar. ¿Y no es un desperdicio? Una vez que se suelta el peso emocional que le damos a la célula donada, cobran importancia otras cosas que son aún más trascendentales para la vida humana.
Es muy poco lo que se comenta y se escribe sobre el futuro de la mamá y el bebé nacido gracias a estas técnicas y también es muy poco lo que se habla de la construcción del vínculo o lazo de unión entre madre e hijo, y menos aún de la importancia que tiene la crianza en todos los aspectos, hasta los más biológicos como los maravillosos cambios que se producen en el cerebro del bebé con la estimulación de la mamá.
El apego es ese lazo invisible que une a la mamá y al bebé. Vínculo, lazo, energía, una cuerda invisible que nos une a nuestro hijo, no importa de qué manera haya sido concebido. Ese apego lo va a aportar sólo la madre y a las pacientes hay que explicarles que es como el “ADN psicológico” que se impronta en su hijo. Los abrazos, los besos, las caricias, las miradas, el olor, la voz, el ritmo cardíaco, la forma de cargarlo, las expectativas con respecto a ese hijo… son absolutamente únicos y van a ser reconocidos por ese bebé como “la seguridad que le proporciona su madre”. Nadie más en el mundo tiene todo eso.
Estos sentimientos no se donan, seguro que nada de todo esto se consigue en un centro de reproducción asistida. Quizás, por todo lo que no aportan, es por lo que a las donantes las llamamos donantes, y no madres…Donar no necesariamente tiene que ser un acto de amor, pero que sí es un acto de generosidad. De generosidad de alguien que pone el cuerpo, se somete a estudios, a inyecciones, a procedimientos médicos… No hay dinero suficiente que pueda pagar eso. 
Los aspectos psicológicos y los desajustes emocionales generados en el proceso de donación de gametos (óvulos y espermatozoides) son temas de mucha importancia en la atención a las parejas que atraviesan estos procesos. No solamente debido a la incertidumbre de lograr el tan deseado embarazo, sino también al futuro de la maternidad. La clave es trabajar la aceptación del problema, para dar lugar a la aceptación de lo que generosamente se dona: un óvulo, un espermatozoide, una oportunidad…

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