martes, 11 de agosto de 2015

DETECTAR A TIEMPO EL CANCER DE OVARIO


Se calcula que tan solo el 33% de este tipo de tumores se diagnostica de forma precoz. Para detectarlo lo antes posible es vital hacerse controles ginecológicos anuales, y para reducir el riesgo, aunque lo mejor es seguir un estilo de vida sano.

Hoy en día, el cáncer de ovario ocupa el sexto lugar entre los tumores malignos que afectan a la mujer, por detrás de los cánceres de mama, colon, pulmón, útero y de los linfomas. En España se diagnostican unos 3.300 casos al año.

La falta de síntomas o molestias en los primeros estadios de la enfermedad hace que la mayoría de las mujeres no acudan a la consulta médica por este motivo. Por eso es tan importante hacerse un examen ginecológico completo cada año, que permita un diagnóstico precoz. Cuando la enfermedad se ha propagado más allá de los ovarios es cuando suelen empezar a notarse los síntomas. Los más habituales son los siguientes, y suelen manifestarse de forma persistente.


  • El abdomen se inflama y puede acompañarse de pérdida de peso, dolor en la pelvis o en el abdomen.
  • Cuesta tragar los alimentos o sientes que tu estómago está lleno muy rápidamente tras comer.
  • Hay una sensación constante de tener que orinar (incontinencia de urgencia) o vas al baño muy a menudo (de frecuencia).
  • Los cambios en los periodos menstruales, el dolor durante las relaciones sexuales y el estreñimiento son otros signos que pueden esconder un cáncer de ovario.

Ten en cuenta también que estos síntomas pueden ser causados por otros trastornos no relacionados con el cáncer y por tumores en otros órganos.

Para identificar y diagnosticar el cáncer de ovario, además de examinar estos órganos se evalúa el estado del área de la pelvis y de la cavidad abdominal.Un primer examen del cuerpo sirve para revisar el estado de salud e identificar cualquier signo de enfermedad, como masas o cualquier otra alteración que parezca extraña. Durante el examen pélvico, el ginecólogo palpa el tamaño, la forma y la posición del útero y los ovarios e introduce un espéculo para detectar si hay señal de enfermedad. La prueba diagnóstica principal es la ecografía ginecológica.
Otras pruebas y procedimientos incluyen la determinación de marcadores tumorales (como el CA-125 y otro más nuevo, el HE4), la exploración por TAC y también la resonancia magnética.
Ante la presencia de una masa o quiste ovárico con algún signo de sospecha, se debe realizar una biopsia quirúrgica. 
El tipo de tratamiento varía en función de la extensión de la enfermedad, la edad y el estado general de salud. A menudo se usan las siguientes técnicas:

  • La cirugía es el tratamiento principal para la mayoría de casos. Es fundamental conseguir eliminar el tumor en su totalidad, por lo que suele ser necesario extirpar ambos ovarios y también el útero. Sin embargo en mujeres en edad fértil que tienen ciertos tipos de tumores y cuando el cáncer se encuentra en la etapa más inicial puede tratarse la enfermedad sin extirpar estos órganos. El diagnóstico precoz vuelve a ser fundamental.
  • La quimioterapia o el uso de medicamentos para destruir el cáncer suele ser necesaria en la mayoría de los casos. Este tratamiento no solo ataca a las células cancerígenas, sino que también afecta a los tejidos normales del organismo, sobre todo durante la división de las células. De ahí algunos de sus efectos secundarios (caída de pelo, alteraciones de las mucosas, náuseas y vómitos, debilidad, alteraciones en el sabor de los alimentos...). La quimioterapia se administra en ciclos, alternando periodos de descanso y de administración de los fármacos. 
  • Otras terapias que forman parte del arsenal terapéutico del cáncer de ovario en la actualidad son los llamados fármacos antiangiogénicos, que impiden la formación de vasos sanguíneos que puedan nutrir al tumor.

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