Una nueva investigación de la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York revela que las condiciones de salud materna durante el embarazo se correlacionan con el riesgo de autismo, pero no son una causa directa, destacando el papel de los factores genéticos y familiares.
En primer lugar, el estudio encontró que los diagnósticos maternos durante el embarazo, como el asma o la depresión, están asociados con una probabilidad ligeramente mayor de tener un hijo con autismo. Sin embargo, el riesgo absoluto sigue siendo pequeño. Por ejemplo, las mujeres con tales diagnósticos pueden tener un riesgo relativo un 50 % más alto, pero esto se traduce en un aumento de una línea de base de aproximadamente el 2,5 % a solo el 3,75 %, menos de 4 de cada 100 mujeres.
En segundo lugar, el estudio proporcionó una fuerte evidencia de que estas asociaciones no son causales. La investigación encontró que las mujeres que tenían un cierto diagnóstico en un embarazo pero no en otro todavía tenían hijos con riesgos similares de autismo en ambos embarazos. Además, los diagnósticos paternos estaban tan fuertemente asociados con el riesgo de autismo como los diagnósticos maternos, a pesar de que los padres tenían un impacto biológico directo mínimo después de la concepción. Estos hallazgos sugieren que las condiciones de salud materna durante el embarazo no causan directamente autismo, sino que coexisten con otros factores subyacentes, probablemente de naturaleza genética.
Si bien es poco probable que las condiciones de salud materna durante el embarazo sean causas directas del autismo, todavía es necesario investigar los factores familiares que contribuyen tanto a la salud materna como al riesgo de autismo. Los estudios futuros deberían explorar si estos factores son genéticos o no genéticos y determinar los mecanismos precisos por los que influyen en el riesgo de autismo.

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