Se han establecido nuevas pautas y estrategias para el manejo de neoplasias hematológicas durante el embarazo, específicamente leucemia aguda y linfomas agresivos. Estas condiciones plantean riesgos significativos para la salud materna y fetal, pero los avances en el manejo brindan esperanza de mejores resultados.
La leucemia aguda es potencialmente mortal si no se trata, con síntomas como anemia, infección y sangrado, aunque a menudo se detecta a través de análisis de sangre de rutina durante el embarazo. Los linfomas agresivos, por otro lado, pueden presentar masas en el cuello, el pecho o el abdomen, a menudo identificadas a través de ultrasonidos obstétricos, o síntomas como dificultad para respirar, fiebre o sudores nocturnos.
Las directrices enfatizan la importancia de retrasar el parto para optimizar el desarrollo neurocognitivo fetal. La evidencia muestra que la edad gestacional en el momento del parto tiene un mayor impacto en los resultados a largo plazo que la exposición en el útero a la quimioterapia. Se alienta a las mujeres diagnosticadas en el segundo o tercer trimestre temprano a someterse a quimioterapia durante el embarazo en lugar de optar por el parto temprano.
Las tomografías PET, críticas para diagnosticar y monitorear los linfomas, ahora se consideran seguras durante el embarazo cuando se realiza un modelado adecuado de la exposición a la radiación fetal. Las directrices también abordan la lactancia materna e incluyen datos sobre el uso limitado de nuevos agentes de tratamiento durante el embarazo.
Un enfoque multidisciplinario es esencial para manejar estos casos complejos. La colaboración entre especialistas en medicina materno-fetal, obstetras, hematólogos, parteras, enfermeras y profesionales de la salud aliados garantiza una atención integral. La comunicación efectiva, la coordinación perfecta y la documentación detallada son fundamentales, especialmente en entornos donde los servicios hospitalarios pueden estar físicamente separados. Las directrices enfatizan la importancia de crear un plan de gestión escrito que cubra todos los trimestres, el parto y la atención posparto para guiar tanto a los pacientes como a los equipos de atención médica.
Las conclusiones clínicas clave se centran en evitar decisiones prematuras, como la terminación temprana o el parto, involucrar a un equipo multidisciplinario y asegurar a los pacientes que los resultados positivos son alcanzables.
Kitson-Gerber destacó que la mayoría de las mujeres con neoplasias malignas hematológicas pueden ser tratadas de manera efectiva durante el embarazo y alentó a los proveedores de atención médica a consultar las directrices para estrategias basadas en la evidencia. Con el apoyo experto y la atención colaborativa, los equipos de atención médica pueden ayudar a garantizar resultados favorables tanto para la madre como para el niño en estos escenarios de alto riesgo.
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