La Menopausia y el postparto son etapas en las que la vagina pierde lubricación y en consecuencia, la mujer sentirá molestias como quemazón, escozor y dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
Aunque en el caso del parto, estos síntomas son reversibles con el tiempo, en el caso de la Menopausia se trata de una situación fisiológica que tiene su explicación en la disminución de la producción de hormonas femeninas.
Una de las patologías más prevalentes en mujeres postmenopáusicas es la atrofia vaginal, que consiste en una adelgazamiento de las paredes de la vagina y en una disminución de la vascularización vaginal y de la lubricación –que produce sequedad e inflamación-. Todo ello influye tanto en la funcionalidad sexual como en la calidad de vida.
Este nuevo tratamiento va a suponer un antes y un después en el abordaje clínico de la atrofia vaginal de las pacientes, devolviéndoles su calidad de vida y especialmente su calidad de vida sexual. Ya que la vagina se vuelve más hidratada, gana elasticidad y aumenta la calidad de las relaciones sexuales.
La disminución en la producción de estrógenos también afecta al tono muscular y a la elasticidad de la vagina y del recubrimiento de la vejiga y la uretra. La falta de esta hormona femenina hace que la posición de los conductos de la orina varíen su posición y las pacientes experimente lo que se conoce como incontinencia de esfuerzo. Esto se traduce en la dificultad para contener la orina ante mínimos esfuerzos como toser o estornudar. Gracias a su efectividad en la mejora del tono muscular, el láser Mona Lisa Touch también está indicado para mujeres que padecen incontinencia urinaria, disminuyendo en más de un 50% los síntomas.
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