viernes, 15 de julio de 2016

ECOGRAFIAS DE LAS SEMANAS 12 Y 20.


La mayoría de las embarazadas dan por hecho que su feto está bien. Esto es lógico, porque nadie buscaría un embarazo pensando que su feto va a estar mal. Además esto es real en más del 90 % de los casos. Pero desgraciadamente no siempre es así, existiendo en nuestra práctica diaria tanto las alteraciones cromosómicas como las malformaciones, y a veces ambos problemas en el mismo paciente (el feto). Y en la mayoría de los casos apareciendo sin antecedentes ni familiares ni en otros embarazos.

Un factor importante, aunque no el único, en el control médico de una gestación es la ecografía. Y en las consultas de embarazo se realizan, a veces en cada visita. En estas ecografías se puede constatar la vitalidad fetal, su crecimiento, la cantidad de líquido amniótico… Sin embargo hay dos ecografías que por su trascendencia en el control de la gestación deben realizarse, y la mayoría de las veces es así, en unidades especialmente dedicadas al Diagnóstico Prenatal. Éstas son las de las semanas 12 y 20.

En la primera, en la s. 12, detectaremos la vitalidad fetal, podemos establecer de cuánto tiempo está realmente embaraza la gestante (lo cual es muy importante para futuros controles), si aparecen signos de alto riesgo de alteraciones cromosómicas, particularmente Síndrome de Down), incluso detectar aquellas malformaciones que por su expresividad pueden dar signos en estas épocas tan precoces de la gestación o indicarnos que deben seguirse controles intensos de la marcha de ese embarazo. A realizar también las medidas para el cribado bioquímico del 1º trimestre.

Entre los signos de riesgo de alteraciones cromosómicas destaca la Translucencia nucal (TN), conocida a veces más por pliegue nucal. Es el signo más importante y cuya medida realizada de forma correcta no debe faltar en ninguna ecografía de 12 semanas. Deberemos observar también la presencia de un cráneo bien cerrado, un corazón y un estómago en el lado izquierdo del cuerpo, que las vísceras abdominales permanecen dentro del abdomen, la presencia de las extremidades completas… Son cosas que parecen lo normal, pero no siempre es así. En determinadas pacientes, por sus antecedentes, podremos buscar otras cosas para tratar de mejorar en lo posible la evolución de su embarazo.

La ecografía de la semana 20 está encaminada fundamentalmente a la detección de malformaciones en el feto. En esta edad gestacional, el feto tiene un tamaño suficiente para que sean visibles muchas estructuras internas: cerebro, cara, corazón, pulmones, hígado, estómago, intestinos, riñones, vejiga, columna vertebral, extremidades, algunas arterias y venas particularmente importantes en el desarrollo…

Lamentablemente podemos encontrar alteración en cada uno de los órganos mencionados y los profesionales que llevamos ya tiempo dedicándonos a ello tenemos la experiencia de que es así. Es una ecografía con cierto grado de estrés tanto para los padres como para el profesional que la realiza.

Esta semana es clave porque nos permite una visón del feto suficiente y adecuarnos a la actual ley y sus plazos en el caso de que los problemas fetales fueran de tal magnitud que los padres pudieran plantearse la interrupción de la gestación. Es verdad que con ella no garantizamos la normalidad del resto del embarazo, que particularmente el sistema nervioso central del feto seguirá desarrollándose y cambiando incluso hasta después del nacimiento, pero objetivar la normalidad del feto en esta ecografía, supone un gran paso de tranquilidad en el control de la gestación.

El objetivo de ambas ecografías NO es prioritariamente descubrir el sexo fetal, que parece lo único importante para algunos padres y así se nos transmite. Puede ser una cuestión importante para los padres y la familia, pero siempre después de dedicar nuestro esfuerzo y conocimientos a detectar salud o enfermedad en nuestro paciente (el feto). Esto es siempre lo más importante.

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