Se calcula que más de 70 millones de parejas en todo el mundo tienen problemas de fertilidad. A pesar de que esta cifra impresiona y no deja indiferente a nadie, aún hoy en día la infertilidad sigue siendo un trastorno rodeado de grandes prejuicios y estigmas sociales. La dificultad para tener hijos, cuando existe un deseo claro de tenerlos, es una de las situaciones más difíciles que debe afrontar una pareja o una mujer. Suele conllevarles un sufrimiento emocional importante, junto con fuertes sentimientos de tristeza, angustia, ansiedad, frustración y estrés, y que además suele poner a prueba la fortaleza de las relaciones de pareja y humanas. Si a todo ello lo unimos además a los prejuicios, tabúes y falsos mitos que siguen existiendo al respecto en nuestra sociedad, acaba provocando que los pacientes encuentren grandes dificultades a la hora de explicar su situación en su entorno y acaben aislándose socialmente.
Afortunadamente, los avances científicos han conseguido que podamos contar con técnicas y tratamientos que funcionan en muchos casos, así como con centros y profesionales de un alto nivel, que pueden ayudar a que muchas parejas consigan, finalmente, tener un hijo, desde el convencimiento de que pueden llegar a superarlas a largo plazo, si mantienen su tesón, capacidad de sacrificio y, sobre todo, si se les presta el apoyo emocional y la comprensión social para afrontar este duro camino.
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