- ¿cuando sale líquido por el pezón siempre es malo?
- ¿cuándo ponernos el primer sujetador?
- ¿el sostén puede darnos problemas de salud?
Ya sea por moda o por cuestiones sociales
y religiosas, ponerse algo en los pechos para sujetarlos, aplastarlos o
resaltarlos, ya se hacía desde el año 4.500 a. C. Encontramos muestra
de ello en las mujeres de Creta (1.700 a. C.) y cuando Homero
en el siglo VIII a. C. narraba cómo Afrodita cedía el ceñidor con el
cual esculpía su bella figura a Hera para la reconquista de Zeus. Las
mujeres de la antigüedad se colocaban largas bandas de paño bordada en
lino, que las solteras se colocaban en la cintura (zóster) o en los pechos (apodesmo). En la antigua Grecia, se ponían una banda de tela o piel sobre los pechos para sujetarlos (fascia pectoralis) o una banda estrecha colocada sobre su vestido a modo de cinturón (strophium), y en la antigua Roma, llevar sujetador (strophium) era un signo de civismo frente a las mujeres bárbaras que no llevaban nada.
Durante unas obras de restauración en un
castillo del Tirol austríaco del siglo XV, aparecieron unos sujetadores
muy parecidos a los actuales, probablemente usados por damas de la alta
sociedad o quién sabe, puede que por “mujeres de vida difícil” (lo del
término fácil nunca me ha gustado utilizar). Sería la mujer del rey
Enrique II de Francia, Catalina de Médici, quien introduciría la moda de los corsés,
imponiendo la prohibición de asistir a la Corte Real a toda aquella
mujer que tuviera una cintura ancha. Desde entonces miles de mujeres
soportarían estoicamente esa incómoda y dolorosa prenda. A principios
del siglo XIX, concretamente en 1832, la familia Peugeot, sí, la de los
coches, fabricaría ballenas para corsés y miriñaques.Pero, ¿quién inventó el sostén tal como lo conocemos hoy en día? No hay una respuesta sino muchas: la modista Herminie Cadolle (1889), Marie Tucek (1893), Charles Debevoise (1902)… pero la primera vez que se menciona en la revista “Vogue” sería en 1907, siendo patentado siete años después en Nueva York por Mary Phelps Jacob, quien cedió sus derechos a la Warner Brothers Corset Company de Bridgeport, en Connecticut, por 1.500 dólares.
Las necesidades de metal durante la Primera Guerra Mundial haría que se utilizara el de los corsés, empleando 28.000 toneladas con los que se construirían… ¡dos naves de guerra! Además, las mujeres pasaron a sustituir a los hombres en las fábricas en largas jornadas de trabajo en las que necesitaban libertad de movimiento para trabajar, así pues, los corsés acabarían por pasar al olvido.
Volvamos a los sujetadores, concretamente a sus tallas. En los años 30 del pasado siglo una emigrante judía de origen ruso, Ida Rosenthal, las estandarizaría y, junto al uso incorrecto de los aros, comenzarían los problemas.
Los senos se sujetan por unos finos ligamentos conocidos como de Cooper que si no “trabajan” se atrofian y con los años pierden capacidad de sujección. Cuando una mujer se sube el pecho con un sujetador no adecuado para ella, impide que estos ligamentos hagan su función y se atrofian. Por eso es importante conocer cuál es la talla correcta de sujetador.
Hay estudios que muestran que el 94% de
las mujeres españolas no saben que para escoger un buen sujetador ha que
tener presente dos cosas: la talla y la copa. El Dr. Miguel Prats de Puig,
de la Clínica Planas de Barcelona, explica que “para determinar la
talla hay que medir el contorno torácico bajo los senos, y para la copa,
hay que realizar una sencilla operación que relaciona la medida del
contorno bajo el pecho con la del contorno en la zona de máxima
proyección (normalmente a la altura del pezón)”. Así pues, cada talla
tiene diversas copas, asignándosele una letra que va de la doble A (más
pequeña) a la doble D (la más grande) -y en algunos casos E y F-. El
volumen del pecho lo determina la copa siendo en España muy desconocida.
Existe una aplicación, Sayfit, que ayuda a identificar la más adecuada a cada mujer, os aconsejo que entréis en ella (los hombres también… ¡curiosos!).
Bien, ahora sí voy a contestar a las preguntas que formulaba al principio. En lo que a las secreciones de los pezones (telorreas), lo normal es que salga leche durante el embarazo y la lactancia (galactorrea), pero puede aparecer fuera de este período y a veces de forma normal. En ocasiones puede ser de color oscuro e incluso sanguinolenta que traduce en muchas ocasiones patología benigna. Es algo que asusta mucho a la mujer pero que no suele ser grave, no obstante, ya sabéis lo que siempre digo: acudir siempre al especialista.
En cuanto a qué edad comenzar a usar sujetadores, se deben poner cuando el desarrollo del pecho ya es evidente, utilizando uno elástico y amoldable, ajustando la talla y la copa al crecimiento de la niña y no usándolo por la noche, algo frecuente en Inglaterra.
La tercera
pregunta es quizás la que más dudas genere. Lo primero que hay que saber
es que su mal uso NO produce cáncer pero sí tumores benignos.
De hecho, el 30% de las consultas médicas por dolores en las mamas
(mastalgias), duricias o marcas en la piel tienen su origen en ese
sujetador inadecuado. Un sujetador
pequeño puede clavarse y con el tiempo originar lesiones por aumento de
color (hiperpigmentarias) o bultos debido a la continua presión. Entre
los tumores benignos diferenciamos los sólidos (fibroadenoma), más frecuente en edades jóvenes, y los de contenido líquido (quiste) más habituales en la mediana edad.
Así pues, debemos quedarnos con la idea, lógica por otra parte, de que el sujetador debe ser como una segunda piel, que sujete pero que no comprima.

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