El 18 de agosto de 2015 el organismo responsable del control sanitario estadounidense aprobó flibanserina, la llamada “viagra femenina”, para tratar de aumentar el deseo sexual femenino disminuido. La droga se comercializará después de dos intentos previos de aprobación bajo el nombre Addyi.
La Dra. Janet Woodcok, directora del Centro de Evaluación de Fármacos de la FDA, ha señalado tras la aprobación de flibanserina que el organismo está dispuesto a apoyar el desarrollo de tratamientos seguros y efectivos para la disfunción sexual femenina. El debate, sin embargo, no ha terminado. Diferentes organizaciones y grupos de presión sostienen posturas encontradas, mezclando aspectos ideológicos, a veces al margen de los aspectos puramente científicos.
El fármaco se parece más a un antidepresivo que a viagra o similares, dado que su mecanismo de acción es a través de cambios bioquímicos de la dopamina y serotonina cerebral. Mientras que los compuestos aprobados para la disfunción sexual masculina actúan a nivel periférico en lugar del cerebro. Las precauciones de su uso, riesgos y complicaciones han sido reseñados en el documento de aprobación de la droga. Además, la FDA ha impuesto al fabricante que “debe realizar tres estudios bien diseñados para comprender los conocidos riesgos de la interacción de la droga con el alcohol”.
Flibanserina puede causar hipotensión grave y pérdida de conciencia, especialmente cuando se consume alcohol o ciertos fármacos pertenecientes al grupo de los inhibidores suaves o potentes de CYP3A4. Por la posible interacción, está prohibido el consumo de alcohol mientras se trata con flibanserina. El futuro establecerá el papel que pueda jugar la droga en la disfunción sexual femenina.
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