
El Síndrome de Hiperestimulación
Ovárica, SHO por sus siglas, es una complicación ocasional por respuesta
exagerada del ovario a los tratamientos de estimulación ovárica en reproducción asistida.
Se clasifica en leve, moderado y severo. El SHO leve afecta aproximadamente
a una de cada tres mujeres sometidas a tratamiento de FIV, la moderada
al 4% y la grave a un 0.5-1%.
En los tratamientos de reproducción
asistida, los tratamientos de estimulación ovárica hacen que los ovarios
produzcan más ovocitos por ciclo que en un ciclo natural (en el que se
madura un solo ovocito por mes) para aumentar las probabilidades de
fecundación y embarazo. En el SHO los ovarios se estimulan de forma
anormalmente exagerada, provocando una alteración en los vasos
sanguíneos por aumento de la permeabilidad, esto hace que se filtre
líquido hacia la cavidad abdominal lo que puede provocar distensión,
náuseas e hinchazón del abdomen.
Los síntomas del SHO generalmente
aparecen algunos días después de la ovulación. Normalmente, los síntomas
desaparecen en el transcurso de dos semanas, a menos que ocurra un
embarazo (en cuyo caso los síntomas pueden empeorar y tardar semanas en desaparecer). El Síndrome de Hiperestimulación Ovárica suele ser
leve y discurrir con distensión y dolor abdominal y aumento de peso.
Este tipo de casos no requieren de un tratamiento específico. Se
recomienda reposo, descansar con las piernas elevadas, beber mucha agua y
bebidas isotónicas y tomar analgésicos suaves para el dolor. Queda
prohibido tomar bebidas alcohólicas o café.
En este síndrome los ovarios aumentan de
tamaño. El tamaño del ovario y el nivel de estradiol son marcadores de
la gravedad del SHO. Si se presentan síntomas, es importante que el
ginecólogo los controle y programar un seguimiento con ecografías para
medir el tamaño de los ovarios y la cantidad de líquido acumulado y un
control del nivel de hormonas en sangre. Los síntomas para casos graves, que son
excepcionales, se caracterizan por gran acumulación de líquido en el
abdomen e incluso en el tórax, lo que agrava los síntomas anteriores,
pudiendo incluso alterarse la función de los riñones y del hígado. En
casos críticos se puede asociar a insuficiencia respiratoria o
alteraciones de la coagulación. Aunque el SHO grave es excepcional,
puede ocurrir y por ello es importante controlar y tratar los síntomas
cuando aparezcan y, en casos graves, hospitalizar a la paciente para
realizar un drenaje mediante una jeringa (paracentesis), tratamientos
intravenosos y observación estricta.
Para prevenir el SHO hay que realizar
revisiones y ecografías periódicas. También se requiere un tratamiento
individualizado ajustando la dosis a cada paciente. Si se observa un
aumento importante de los niveles de estradiol e indicios de SHO, de
debe ajustar o modificar el tratamiento hormonal, llegando a cancelar el
ciclo si fuera necesario. Existen ciertos factores de riesgo que
aumentan la probabilidad de sufrir este síndrome:
- Edad inferior a 35 años. Las pacientes jóvenes tienen un número mayor de folículos ováricos y de receptores hormonales.
- Síndrome de ovarios poliquísticos.
- Índice de masa corporal bajo (mujeres muy delgadas)
- Altos niveles de estrógenos durante el tratamiento.
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