miércoles, 24 de agosto de 2016

SE RETRASA LA MATERNIDAD POR CUESTIONES LABORALES O FALTA DE SEGURIDAD ECONOMICA


La búsqueda de una estabilidad personal y emocional es el otro factor que más condiciona la decisión final. Una encuesta realizada por el Instituto FIVIR evidencia que las principales razones esgrimidas por las pacientes cuando se les pregunta por los motivos que les han llevado a retrasar su maternidad son, para el 45%, el trabajo y la falta de seguridad económica.

El estudio se ha realizado en el último año y medio y refleja que la búsqueda de una estabilidad personal y emocional es el otro factor que más condiciona la decisión de una mujer de recurrir a la medicina reproductiva en busca de un embarazo.

De hecho, casi el 30% de las encuestadas esgrimieron que retrasaron su decisión o bien porque no tenían pareja o bien por un cambio de la misma. El 24% esgrime otros motivos para explicar este retraso. Motivos que abarcan desde estudios a pensar que su edad no era un inconveniente o a temas médicos. A menudo las mujeres no son conscientes de que el tiempo es el principal enemigo de la fertilidad y cuando se plantean la maternidad, alrededor de los 40, la fertilidad ya se ve seriamente reducida.

La edad de la maternidad en España no ha dejado de aumentar en los últimos años hasta situarse en 31,7 años de media en 2014, cuando veinte años antes estaba en los 29,7, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se constata asi una tendencia al alza en España: el retraso en la edad en que las mujeres deciden tener su primer hijo. De hecho, en los últimos 25 años la maternidad se ha retrasado 3,6 años de media, a pesar de que ello puede acarrear problemas de infertilidad, según recientes estudios.

Si a este hecho se le suma el progresivo incremento del envejecimiento de la población en Europa, y en concreto en España, donde está poniendo en riesgo el sistema público de pensiones, el futuro no puede ser muy halagüeño. De hecho, a mediados del presente siglo el escenario incluso a nivel mundial será realmente preocupante. Pero, ¿cuáles son las causas que subyacen a la decisión de retrasar la maternidad? Hasta 10 factores socioculturales y económicos lo explican.

Factores socioculturales.-

1. Demografía a la baja. Una primera cuestión a considerar es la idea mítica que la sociedad se ha construido de que no es necesario seguir incrementando la población, un equivocado cambio de paradigma que aboca al envejecimiento poblacional. Si en el siglo XIX y parte del XX, sobre todo a partir de la II Guerra Mundial, la tendencia era la de tener el máximo de hijos para recuperar población, a día de hoy se ha pasado al otro extremo.

2. Retrasar la llegada del primer hijo. Esa idea de que sobra población se ajusta, aunque no sea el motivo principal, al hecho de que la mujer ha retrasado la llegada del primer hijo a edades que oscilan entre los 30 y 40 años, como señalábamos al inicio de esta información. Este retraso afecta a su vez a la llegada de un segundo hijo, y no digamos de un tercero, ya que cerca de los 40 años esa tarea resulta muy difícil, sino imposible.

De esta manera, las estadísticas ponen de manifiesto que, aunque las mujeres desearían en gran medida tener más hijos, en la actualidad el relevo generacional en España está en 1,2 hijos por mujer, cuando la tasa de reposición es de 2,1 y ellas querrían en realidad tener 2,7.

En esta cuestión cabe añadir que la cantidad y la calidad de los óvulos disminuye de manera importante en las mujeres que se acercan a los 40 años; ya que a partir de los 35 años comienza el deterioro del número de óvulos, con lo cual el número de posibilidades de lograr una fecundación se reduce considerablemente. Y, a partir de los 38 años, se eleva la posibilidad de que el embrión padezca anomalías cromosómicas como el síndrome de Down, debido a que con la edad la calidad de los óvulos es inferior.

3. El retraso en la edad de emancipación y la formación de nuevos hogares, una cuestión ligada al paro juvenil, que en España es superior al 50%, y con serias dificultades para acceder a la vivienda. Si los jóvenes no se independizan no se casan, y si no se casan no tienen hijos.

4. Incremento de la cohabitación, en detrimento del matrimonio tradicional. La cohabitación es un factor disuasorio de la maternidad porque este tipo de convivencia de parejas de hecho no suele ser suficientemente estable y sólido.

5. Una cultura antinatalista de la sociedad. No tener hijos se ve como una condición de progreso para la mujer, sobre todo para aquellas que tienen vocación de realizarse profesionalmente. En ese sentido, tener hijos se ve como una limitación para la mujer, mientras que tener muchos se ve ya como un grave inconveniente.

Factores económicos.-


6. Sueldos mileuristas. Desde una perspectiva económica, los actuales sueldos mileuristas han influido en el retraso de la edad de emancipación de los jóvenes, de la que hablábamos en el punto 3, por falta de recursos económicos, lo que a su vez retrasa el momento del matrimonio y de tener hijos.

7. Retraso en la incorporación al mercado laboral. En el mismo sentido influye el hecho de que el calendario de fecundidad está actualmente condicionado por la estabilidad laboral que cada vez se retrasa más debido al alargamiento del periodo educativo, por un lado, y a las dificultades para encontrar el primer empleo, por otro.

8. Acoso a la maternidad en las empresas. Otra cuestión importante es que quedarse embarazada supone para la mujer un temor al despido o miedo a las represalias tras la baja. Lo mismo sucede con los permisos para el cuidado de los hijos, lo que conduce a muchas mujeres a dejar la maternidad en un segundo plano.

9. Imposibilidad de conciliar familia y trabajo. También hay que destacar que algunas alternativas como la reducción de la jornada laboral o la excedencia para cuidar de los hijos son todavía medidas utópicas en las empresas en España, que, en líneas generales, en poco ayudan a esa conciliación familia-trabajo.

10. Escaso apoyo institucional a la maternidad. Desde otra perspectiva, las Administraciones Públicas e instituciones ligadas a ellas, no destacan precisamente por sus ayudas a la maternidad.

La prestación por hijo menor en España es de 24,25 euros al mes, frente a los 125 euros que reciben las familias en Noruega, a los 184 euros de Alemania y a los 190 euros de Dinamarca. España es el país de Europa con menos ayudas para la familia y es necesaria la aprobación por parte del Gobierno del Plan Integral de Apoyo a la Familia previsto para primeros de febrero.

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