Las diversas manifestaciones endocrinas, biológicas y clínicas asociadas a esta época de transición hacen necesarias unas pautas de cuidado específicas, tanto a nivel de calidad de vida como en lo que respecta al tratamiento hormonal. La duración de la perimenopausia varía entre los dos y cinco años y coincide con alteraciones relacionadas con el nivel de estrógenos causante de la redistribución de la grasa corporal debido al descenso de la actividad física durante esta fase, lo que produce, en consecuencia, un aumento del riesgo de síndrome metabólico y de eventos cardiovasculares.
Incrementar la actividad física a 30 minutos diarios, dejar de fumar y seguir una dieta cardiosaludable incorporando suplementos dietéticos de calcio y vitamina D son los principales factores que ayudarían a modificar el riesgo de patologías.
La aplicación de técnicas de reproducción asistida se ha popularizado en los últimos años en esta franja de edad, pero hay que tener en cuenta el aumento de las complicaciones que pueden surgir durante el embarazo, como la diabetes gestacional, la hipertensión, el crecimiento intrauterino restringido y la prematuridad, que siguen dependiendo de la edad de la madre. Como consecuencia, tanto el número de partos operatorios o instrumentales como la morbi-mortalidad perinatal y materna aumentan durante la perimenopausia.

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