Las farmacias continúan recibiendo la visita de jóvenes en busca de la píldora del día después PDD, sin haber pasado antes por consulta, o sin saber si podría o no tener consecuencias para su salud. El total de dosis de los dos medicamentos comercializados en España antes de la libre dispensación no superaba los 30000 en un mes, mientras que desde que dejó de venderse con receta, casi no ha bajado de las 60000.
Dos razones principales se dan en contra. La primera es que se piensa que se desincentiva el uso del preservativo. Niñas que no tienen la madurez suficiente, piensan que su uso es más incómodo y que la PDD es una alternativa. Sin tener en cuenta que el condón no solo evita el embarazo sino también enfermedades de transmisión sexual. De hecho ya se observa un aumento de ETS, como ocurre con el papilomavirus.
Y la segunda, es que este fármaco no está exento de complicaciones: riesgo de hepatopatías, de problemas de coagulación o circulatorios, enfermedades metabólicas, etc. También puede producir alteraciones en la eficacia de otros fármacos como anticonvulsivantes para la epilepsias, antiretrovirales y tratamientos contra la tuberculosis. Lo que sí puede provocar es una alteración del ciclo menstrual.
Por supuesto es un arma más contra un embarazo no deseado. ¿Que la usan como primera opción? Sí porque siempre hay alguien que las usa indebidamente, pero no generalizado. Ha de ser una segunda opción, pero no la primera. Desde la Organización Médica Colegial (OMC), se ha manifestado que debería estar prescrita e indicada por un médico, debería ser gratuita y administrada en los Centros de Salud y de Planificación Familiar.

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