Entre el 15 y el 40 por ciento de las mujeres que sufren incontinencia urinaria solicitan ayudan de un profesional, siendo por tanto uno de los trastornos más ocultados por las españolas. Por ello, y con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, los especialistas invitan a quienes se encuentran en esta situación a proteger su bienestar y mejorar su día a día acudiendo a la consulta del médico.
Según los expertos, la mayoría de las mujeres que optan por no ir al médico y no compartir que sufren pérdidas de orina lo hacen porque consideran que se trata de un problema demasiado íntimo como para exponerlo ante los demás.
Sin embargo, a pesar de que en la fase inicial del trastorno los síntomas son leves y únicamente se sufren pequeñas fugas, como por ejemplo al estornudar o reír, a medida que pasa el tiempo la intensidad de éstos va en aumento y, por consiguiente, su impacto sobre la calidad de vida de la mujer, especialmente a partir de la menopausia, es mayor. La mujer se va adaptando al empeoramiento de los síntomas paliando las consecuencias del escape, modificando su ritmo y calidad de vida y limitando su vida social y de relación.
Acudir al profesional cuando la intensidad de los síntomas es leve permite adoptar estrategias preventivas o tratamientos conservadores que mejoran la sintomatología y pueden frenar la progresión de los mismos. Se aconseja incorporar ciertos cambios al estilo de vida como, por ejemplo, ejercitar los músculos del suelo pélvico con ejercicios de 'Kegel', acudir al baño de forma regular, cuidar los hábitos dietéticos con una alimentación adecuada sin excesos de picantes, teínas o cafeínas y evitar el tabaco y el sobrepeso o la obesidad.
Desde la perspectiva del profesional sanitario, para ayudar a las mujeres a superar la reticencia a comunicar su situación --es habitual que la mujer oculte su problema incluso a su pareja-- los médicos deben mostrar su interés y proximidad a la paciente para ganarse su confianza ante la sospecha de que sufre pérdidas.
"Para conseguir esto es crucial abordar el problema con naturalidad, como otro cualquiera, para intentar eliminar la connotación de vergüenza que muchas veces acompaña a estas mujeres". De manera rutinaria el ginecólogo debe preguntar al paciente acerca de sus síntomas urinarios y cómo afectan a la calidad de vida. En concreto, una manera de conocer estos aspectos es indagar sobre el uso de medidas de protección --como 'salvaslips'--, ya que esta información dará la clave para continuar y afinar la conversación durante la consulta.
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