Durante el verano se producen una serie de molestias y síntomas debido al calor, que sobrellevan peor las futuras mamás que están en la recta final de embarazo. Si estás esperando a tu bebé y te han pillado los meses de verano, te informamos de los cambios que puedes notar durante estos agobiantes meses de calor y nuestras recomendaciones para disfrutar del verano de una forma saludable.
A continuación te explicamos cuales son los cambios que se producen durante el embarazo y algunos consejos prácticos para paliarlos. ¡Que el verano no se te haga cuesta arriba, sino que sea un paseo por los últimos meses de tu embarazo!
- Debido a que la temperatura corporal de la embarazada es ligeramente más elevada (unos 0,3º de tu temperatura habitual, debido a la progesterona), es normal que los aumentos de temperatura ambiente te afecten algo más de lo habitual. Si a eso le sumamos el aumento de peso de la gestación, con el esfuerzo físico que éste conlleva, tenemos otro de los factores que hacen que empeore la sensación de calor.
- Lleva siempre una botella de agua contigo e hidrátate de forma abundante durante todo el día. Es recomendable una ingesta de 2 a 3 litros de líquidos, fundamentalmente agua y zumos naturales. ¡No olvides que los zumos envasados llevan gran cantidad de azúcares y no son recomendables!.
- Estar bien hidratada te ayudará a evitar cuadros sincopales e infecciones urinarias, ya que ambos ocurren con más frecuencia en casos de deshidratación.
- Intenta aumentar la ingesta de frutas a media mañana y media tarde, pues al tener un alto contenido en agua, contribuirán a un aporte extra de líquido en tu organismo. Además esto también te ayudará a mantener el peso adecuado y mejorar el tránsito intestinal.
- ¡Ponte cómoda para minimizar la sensación de calor! Evita ropa que se ajuste mucho o comprima las piernas con elásticos o gomas incómodas, ya que así no empeorará tu circulación y disminuirás el riesgo de edemas, sobre todo a nivel de las piernas. Lo ideal es utilizar tejidos que transpiren fácilmente, como algodón, seda o lino.
- Evita pasear en las horas de máximo calor, ya que las hipotensiones y los golpes de calor son más frecuentes.
- Si realizas ejercicio físico, hazlo preferiblemente a primera hora de la mañana o al anochecer, y siempre acompañada de ropa adecuada y una correcta hidratación.
- Una mujer embarazada no es una persona enferma. Por lo que si tienes un embarazo de curso normal puedes ir a la piscina o a la playa sin ningún problema. Sin embargo, sí debes seguir unas recomendaciones básicas:
- Debes utilizar protección solar alta, ya que además de evitar quemaduras solares, evitarás la aparición de manchas solares, que se dan con más frecuencia durante el embarazo por el efecto hormonal.
- Es recomendable evitar la exposición solar directa, sobre todo en las horas de máximo calor. ¡Es un buen momento para lucir sombreros o pañuelos!, evitarás que los rayos del sol incidan directamente sobre la cabeza, y además te ayudará a proteger la cara de los rayos del sol para evitar la aparición de manchas.
- No olvides la sombrilla si vas a la playa, o busca un buen refugio del sol en la piscina nada más llegar.
- El agua de la playa o la piscina, además de ayudar a refrescarte y mejorar la circulación, te permitirá flotar y estar menos pesada, permitiéndote realizar más fácilmente ejercicios de mantenimiento o natación. Si eres nadadora, lo ideal es nadar a crol y a espalda, ya que te ayudará a reforzar la musculatura abdominal y dorsal. ¡Es uno de los ejercicios más completos para las embarazadas!
- Una recomendación muy importante es que no te olvides de evitar la humedad permanente en la zona genital. Para ello te recomendamos llevar recambios de biquini o bañador, ya que así disminuirás la probabilidad de sufrir infecciones vaginales por hongos.
- Con el peso del embarazo y la compresión abdominal empeora el retorno venoso, acentuándose aún más debido a la vasodilatación venosa debida al calor, al sedentarismo y el cansancio. Es normal que en el recta final del embarazo tengas un ligero edema en las piernas, sobre todo a medida que va pasando el día. Sin embargo, es muy importante que consultes con tu ginecólogo si el edema aparece de repente, no es simétrico en ambas piernas, es doloroso, o está presente nada más levantarte, ya que éste puede ser un signo de aparición de alguna de las complicaciones del embarazo.
- Es recomendable caminar unos 30-45 minutos diarios, ya que además de ayudarnos a mantener un peso adecuado, nos ayudará a mejorar el retorno venoso y disminuir el edema generalizado. Eso si ¡no olvides evitar completamente las horas de más calor!. Las vacaciones son ideales para aprovechar el atardecer y dar un paseo apetecible acompañada de tu familia o amigos.
- Intenta elevar las piernas durante unos 15 minutos al día, 2 o 3 veces, sobre todo si estás mucho tiempo sentada. Realizar ejercicios circulares con los tobillos o pedirle a tu pareja que te aplique un ligero masaje en las piernas, también te ayudará a mejorar la circulación
- Levántate y deambula si estás demasiado tiempo sentada en el trabajo para que disminuya la vasodilatación por el calor y mejore el retorno venoso.
- Utilizar agua fría al final de la ducha o aplicar agua fría en las piernas, te permitirá llegar más ligera al final del día y disminuir las molestias.
- Y por último, sobre todo en los días de más intenso calor, intenta mantener tu casa a una buena temperatura. Evitar la entrada de sol directo en las habitaciones es un gesto sencillo que puede ayudarte a disminuir mucho la sensación de calor. El uso de aire acondicionado no está contraindicado en el embarazo, siempre que no se empleen temperaturas extremas, y evitando recibir el impacto directo de aire frío.
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